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lunes, 26 de julio de 2021

Educar en la Empatía para vivir en Sociedad

 


Educar en la empatía para vivir en sociedad es una tarea de todos. Familia y escuela desempeñan un rol fundamental a la hora de educar en valores. Fomentar la empatía desde el aula se ha convertido en una tarea primordial para vivir en sociedad.


La empatía es la capacidad que tienen los seres humanos para entender y compartir los sentimientos de los demás. Es ponernos en el lugar de otras personas y mirar a través de sus ojos para comprender mejor cómo se sienten y ser más respetuosos, comprensivos e inclusivos. A través de la empatía, podemos derribar el muro de los prejuicios, conectarnos con nuestro entorno y dejar de lado actitudes violentas u hostiles  tanto en la escuela como en el medio más cercano. Por eso la empatía es un valor imprescindible para vivir en sociedad. Un valor que hay que fomentar desde la familia y en las escuelas desde el nivel inicial.

La empatía es una habilidad que se adquiere con el tiempo y la práctica, y no de forma inmediata. Quizá podamos pensar que un niño pequeño aún no puede ponerse en el lugar de otras personas, pero se trata de una competencia que debe ir desarrollándose desde las edades más tempranas para empezar a interiorizarla. 

Sin embargo, no todas las personas desarrollan en igual grado esa cualidad. Y es en este punto donde la educación entra en juego. La empatía se aprende en casa, pero también se enseña a ser empático en el colegio a través de la metodología pedagógica conocida como "aprendizaje-servicio". Este tipo de metodología ha sido definida como "el servicio solidario desarrollado por los estudiantes, destinado a cubrir necesidades reales de una comunidad, planificado institucionalmente en forma integrada con el curriculum, en función del aprendizaje de los estudiantes".

Las iniciativas solidarias sistemáticas generan beneficios positivos para los estudiantes ya que mejoran la oportunidad de aprendizaje, estimulan la formación de actitudes participativas y solidarias y permiten una temprana sensibilización hacia problemáticas sociales. Su énfasis en el servicio comunitario establece una dimensión cívica inherente que promueve la responsabilidad social y el civismo entre sus participantes (UNICEF-UNESCO-OECD, 2016).

Desde esta perspectiva, en el Nuevo Sol trabajamos cada año cuando realizamos nuestra Campaña Solidaria Institucional en articulación con el equipo de Manos por Sonrisas, quienes coordinan el armado y envío de regalos para el día del niño, a comedores y escuelas de todo el país.

Unos meses antes del Día del Niño, los tres niveles comienzan a preparar su intervención en la Campaña. Desde nuestra clásica "juntada" de juguetes en el Nivel Inicial, hasta el armado de juguetes con material reciclable con los profesores de Tecnología en el Nivel Primario. Este año, los alumnos de Nivel Medio pusieron manos a la obra y se sumaron a la clasificación de juguetes, el armado de regalos y los bolsones de envío.

De este modo, agregamos al saber disciplinar el desarrollo de competencias básicas tales como la conciencia de la diversidad.

Si como escuela comprendemos que todos los niños, niñas y adolescentes tienen los mismos derechos, vengan de donde vengan o vivan en las condiciones que sean, se habrán sentado las bases para que la empatía se desarrolle de forma natural. 

Nuestro compromiso como institución educativa será incluir y capacitar a la comunidad escolar de modo que pueda desarrollar plenamente su potencial de participación y colaboración para un futuro mejor.



martes, 28 de julio de 2020

PÚBERES Y ADOLESCENTES EN LAS REDES SOCIALES


¿Pueden funcionar las redes sociales como espacios de construcción de identidad?



La Adolescencia es una etapa del desarrollo humano que se inicia entre los 11 o 13 años, como pubertad o preadolescencia . Es el momento en el que comienza el proceso de transformación del niño en adulto y que finaliza justamente cuando el sujeto se asume como tal. Es la etapa donde se despliega  el importante proceso de construcción y búsqueda de la propia identidad. 
Podríamos hablar mucho sobre las características de esta etapa y de los modos particulares en que, según cada cultura y a lo largo de la historia, se da este pasaje de la infancia a la adultez. De hecho, el proceso de construcción de la identidad no es ajeno a los escenarios históricos y sociales que atraviesan esa construcción. Es por ello que, si nos ubicamos en el actual contexto socio-histórico atravesado por la cultura digital, no podemos dejar de analizar la repercusión del uso de las redes sociales en los procesos específicos por los que atraviesan los adolescentes. 
Durante la adolescencia hay tres duelos centrales por los que tiene que atravesar un sujeto en relación a las pérdidas de: el cuerpo infantil (para asumir un cuerpo adulto), los padres de la infancia (deben renunciar a sus figuras idealizadas aceptando sus debilidades) y la identidad infantil (que debe reemplazarse por una identidad adulta).
En este sentido el grupo de pares, ya sea en el encuentro real  o a través de las redes sociales, (Tik tok, Youtube, Whatsapp, Instagram y otras) funciona como espacio de construcción de la identidad juvenil.  Estos espacios de encuentro con otros semejantes adquieren un rol de relevancia en el universo juvenil ya que su conformación permite recrear un espacio personal y social, desarrollar un sentido de pertenencia.
Las redes sociales  funcionan como ámbito de intercambio, de contención afectiva, de conocimiento del otro, de aprendizaje.  Se sustentan en una red de relaciones en cuyo marco se editan las búsquedas iniciales de autonomía.
Los adolescentes se unen a través de las redes sobre la base de lo común (intereses, inquietudes, formas de ver el mundo, de entenderlo, de moverse en él). Buscan con quiénes compartir lo que se vive y también compartir lo doloroso.
Formar parte de un grupo de Whatsapp, seguir a un Youtuber o a un famoso por Instagram muestra cómo se pone en marcha el proceso de identificación. Los jóvenes se incluyen en conjuntos que los representan. Así generan experiencias grupales que guardan relación con su modo de entender el contexto en el que viven (pensamientos, sentimientos, deseos) . Pertenecer y hacerse parte de un grupo son instancias nodales en el proceso de construcción de la identidad personal y social.
Desde espacios virtuales como Tik Tok, Instagram, Twitter y otros, los jóvenes ensayan la elaboración de su imagen social: ¿quién soy?, ¿quién estoy siendo?, ¿quién quiero ser?, ensayan la forma en que se presentan a los demás. Componen una imagen, desarrollan actitudes y comportamientos comunes a los del resto del grupo para pertenecer al colectivo. 
¿Hay riesgos? Claro que sí, pero ¿acaso no existe el bulling también dentro de las aulas? ; ¿no había riesgos cuando los que ahora somos adultos nos juntábamos en una esquina a la noche? Los mismos riesgos que existen en la realidad se despliegan en la virtualidad, con sus propias particularidades.
Soltar a los hijos/as nunca ha sido tarea fácil, tampoco es una tarea que se realiza de un día para otro. Acompañemos a nuestros hijos en el ingreso al mundo digital para que cuando lo hagan en forma independiente se manejen en forma responsable. Mantengamos canales de comunicación con ellos para que sigan sintiendo que cuentan con nosotros, los adultos. Los adolescentes de hoy están atravesados por la virtualidad, no podemos dejarlos ajenos a esto. Tampoco dejarlos solos en ello, aun cuando el universo digital muchas veces nos despierte temor o resistencia frente a lo que nos es nuevo o desconocido.

martes, 19 de mayo de 2020

ADOLESCENCIA Y CUARENTENA. NIVEL MEDIO

El impacto de la cuarentena en la adolescencia.



El coronavirus no discrimina y si bien la franja etaria mas comprometida es la de la tercera edad, los adolescentes también padecen las dificultades que acarrea la pandemia. Y sufren la cuarentena obligatoria, a pesar de que es una medida imprescindible para frenar un ritmo acelerado de contagios. En la adolescencia es cuando los seres humanos tiene mayor necesidad de salir por lo que significa el cambio a esa etapa de la vida. Pero de pronto, el enemigo invisible les impide ver a sus novios/as, ni hablar de pensar en la posibilidad de bailar hasta altas horas de la noche en un boliche o de fortalecer el cuerpo-  tan explorado en la pubertad- en un gimnasio. A esto se le puede sumar la falta de privacidad que experimentan porque los padres están todo el tiempo en el hogar.
Hay que tratar por todos los medios de que conserven su subjetividad, porque tanta pantalla puede resultar arrasadora para la subjetividad. Hay que escucharlos, estimulándolos a la realización de tareas que les gusten. Si es la música, que no pierdan el contacto con la música a través de los proyectos, tratar de sostener eso que se pueda hacer. O pequeñas cositas. Tal vez al joven le gusta cocinar o le gusta el contacto con el sol, que pueda tener su rato de sol. Por otra parte, hay que ayudarlos a ordenarse de manera sutil, no imperativa. Siempre los limites son importantes y tranquilizadores. Eso los ayuda; por mas que en algún momento se puedan enojar...es tranquilizador.