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martes, 24 de agosto de 2021

PRIMEROS AÑOS: CONSTRUCCION DEL LENGUAJE

 


 El sujeto se construye a través de la trama de lenguaje y gracias a éste. Es el lenguaje el que nos singulariza como individuos y constituye un referente necesario para plasmar y sostener, no sólo la individualidad propia sino la del grupo.

Cómo se comunican los niños (de 1 a 2 años)

La mayoría de los niños/as dicen sus primeras palabras alrededor de su primer cumpleaños. Sin embargo un niño/a que está muy ocupado en aprender a caminar es posible que postergue el habla para más adelante, no se trata de algo infrecuente y no debería ser motivo de ansiedad para sus padres.


Los niños/as de esta edad pueden haber aprendido fragmentos de decenas de palabras que pueden ser difíciles de reconocer cuando las dicen. Pueden repetir lo que oyen o mezclar unas pocas palabras en una jerga extraña ( balbuceando con entonaciones similares a las de una frase).  De todos modos, cuando se lanzan a hablar,  lo más probable es que avancen rápidamente y que, en breve, sean capaces de señalar cosas familiares y decir sus nombres, así como de reconocer los nombres de objetos y personas familiares y de partes del cuerpo. 


Cuando tienen alrededor de 2 años, generalmente dicen 50 palabras o más,  utilizan frases, y son capaces de construir oraciones de dos o tres palabras.


Independientemente del momento en que un niño diga sus primeras palabras, es probable que, con anterioridad a este momento , ya entienda gran parte de lo que le dicen. Alrededor de los 2 años debería ser capaz de responder a instrucciones  sencillas(" Pasa la pelota a mamá") y debería conocer los nombres de objetos conocidos y de los miembros de su familia.


 Cómo favorecer el desarrollo del lenguaje desde la familia

Los niños y niñas escuchan todo lo que les dicen y lo almacenan. En vez de utilizar las palabras típicas de los bebés (habla infantil), es importante utilizar los nombres correctos de personas, lugares y cosas. Hablar despacio, con claridad, y usar la palabra como modo de comunicación, como recurso de anticipación o en situaciones recreativas (como la de leer un cuento), son otras de las claves que favorecen el desarrollo del lenguaje.


Alrededor del primer año de vida, los chicos/as pueden seguir comunicándose con gestos, señalando imágenes o aquello que desean. Los gestos se volverán más elaborados a lo largo de este año a medida que  los vayan utilizando para imitar acciones, expresarse y jugar.


Los gestos también son una parte importante del desarrollo del lenguaje. Es necesario establecer una conexión entre gestos y lenguaje verbal utilizando comentarios como: "¿Tenes sed?" (cuando un niño señala la jarra de jugo), y esperar su respuesta. Luego decirle: "¿Qué queres? ¿Leche? Perfecto, acá tenes tu leche". Este tipo de comportamiento estimula a responder y a participar en conversaciones.


Son estimulantes también, y los chicos disfrutan mucho, las canciones con gestos como "los cinco ratoncitos" y los juegos de identificar cosas, como partes del cuerpo, dibujos y gente conocida: "¿Dónde tenes la nariz?", "¿Donde está la pelota?" y "¿Dónde está mamá?".


El vocabulario de los infantes se desarrolla en un ritmo determinado, pero la pronunciación no sigue necesariamente ese mismo ritmo. En torno a los 2 años de edad, solo se puede entender la mitad de lo que dice la mayoría de los niños/as. Por este motivo es importante enfatizar la pronunciación correcta cuando respondemos.


Hitos evolutivos

La mayoría de los niños/as alcanzan los siguientes hitos evolutivos relacionados con el lenguaje durante esta etapa:

  • decir varias palabras cuando tienen alrededor de 15-18 meses de edad
  • señalar a gente y objetos familiares y algunas partes del cuerpo con 18 meses de edad.
  • saber decir 50 palabras o más cuando tienen alrededor de 2 años.
  • unir dos palabras para formar una frase cuando tienen alrededor de 2 años.
  • saber seguir instrucciones de 2 pasos cuando tienen alrededor de 2 años.

Como acompañar desde el Jardín Maternal.  

En el nivel inicial una de las principales actividades es la propuesta de experiencias para la comunicación, promoviendo la ampliación de vocabulario, la imitación de palabras que los niños y niñas escucha en el entorno, la interacción con libros, la escucha de poesía y de cuentos breves y sencillos.

El trabajo con el lenguaje en el nivel inicial debe quedar articulado con el trabajo que cada familia realiza al interior de sí misma, de modo de no generar contradicciones o confusiones a los niños que se encuentran en este momento de desarrollo y construcción. 

En este sentido nos parece importante favorecer la comunicación familia-escuela en forma bilateral, tanto para que la familia pueda compartir con el jardín sus procesos y dudas como para que desde la institución se compartan actividades y propuestas en un ida y vuelta que contribuya a enriquecer los procesos de construcción de cada niño o niña







lunes, 26 de julio de 2021

Educar en la Empatía para vivir en Sociedad

 


Educar en la empatía para vivir en sociedad es una tarea de todos. Familia y escuela desempeñan un rol fundamental a la hora de educar en valores. Fomentar la empatía desde el aula se ha convertido en una tarea primordial para vivir en sociedad.


La empatía es la capacidad que tienen los seres humanos para entender y compartir los sentimientos de los demás. Es ponernos en el lugar de otras personas y mirar a través de sus ojos para comprender mejor cómo se sienten y ser más respetuosos, comprensivos e inclusivos. A través de la empatía, podemos derribar el muro de los prejuicios, conectarnos con nuestro entorno y dejar de lado actitudes violentas u hostiles  tanto en la escuela como en el medio más cercano. Por eso la empatía es un valor imprescindible para vivir en sociedad. Un valor que hay que fomentar desde la familia y en las escuelas desde el nivel inicial.

La empatía es una habilidad que se adquiere con el tiempo y la práctica, y no de forma inmediata. Quizá podamos pensar que un niño pequeño aún no puede ponerse en el lugar de otras personas, pero se trata de una competencia que debe ir desarrollándose desde las edades más tempranas para empezar a interiorizarla. 

Sin embargo, no todas las personas desarrollan en igual grado esa cualidad. Y es en este punto donde la educación entra en juego. La empatía se aprende en casa, pero también se enseña a ser empático en el colegio a través de la metodología pedagógica conocida como "aprendizaje-servicio". Este tipo de metodología ha sido definida como "el servicio solidario desarrollado por los estudiantes, destinado a cubrir necesidades reales de una comunidad, planificado institucionalmente en forma integrada con el curriculum, en función del aprendizaje de los estudiantes".

Las iniciativas solidarias sistemáticas generan beneficios positivos para los estudiantes ya que mejoran la oportunidad de aprendizaje, estimulan la formación de actitudes participativas y solidarias y permiten una temprana sensibilización hacia problemáticas sociales. Su énfasis en el servicio comunitario establece una dimensión cívica inherente que promueve la responsabilidad social y el civismo entre sus participantes (UNICEF-UNESCO-OECD, 2016).

Desde esta perspectiva, en el Nuevo Sol trabajamos cada año cuando realizamos nuestra Campaña Solidaria Institucional en articulación con el equipo de Manos por Sonrisas, quienes coordinan el armado y envío de regalos para el día del niño, a comedores y escuelas de todo el país.

Unos meses antes del Día del Niño, los tres niveles comienzan a preparar su intervención en la Campaña. Desde nuestra clásica "juntada" de juguetes en el Nivel Inicial, hasta el armado de juguetes con material reciclable con los profesores de Tecnología en el Nivel Primario. Este año, los alumnos de Nivel Medio pusieron manos a la obra y se sumaron a la clasificación de juguetes, el armado de regalos y los bolsones de envío.

De este modo, agregamos al saber disciplinar el desarrollo de competencias básicas tales como la conciencia de la diversidad.

Si como escuela comprendemos que todos los niños, niñas y adolescentes tienen los mismos derechos, vengan de donde vengan o vivan en las condiciones que sean, se habrán sentado las bases para que la empatía se desarrolle de forma natural. 

Nuestro compromiso como institución educativa será incluir y capacitar a la comunidad escolar de modo que pueda desarrollar plenamente su potencial de participación y colaboración para un futuro mejor.



martes, 20 de abril de 2021

¿Cómo hablar sobre la muerte con un niño? Pensar el duelo.

             


           

 Ponerle palabras a la muerte no resulta fácil y menos aun si se trata de comunicarlo a un niño. Sin embargo la muerte es un hecho ineludible de la vida, todos los seres humanos vamos a tener que enfrentarnos a ella, por eso es importante poder disponer de algunas herramientas que nos ayuden a afrontar esta realidad de la mejor forma posible.

Temer, esconder, silenciar o dar explicaciones y respuestas falsas sobre lo que pasa a nuestro alrededor sólo hará que la experiencia de la muerte además de ser sumamente dolorosa se convierta en algo patológico.

Los niños y los adolescentes registran la muerte de sus seres queridos, sienten y se preguntan muchas cosas. Sus cuestionamientos, sus miedos, sus inquietudes y su dolor deben ser escuchados y atendidos. Pero ¿cómo hablar de este tema con un niño o un adolescente?

Lo primero que tenemos que preguntarnos es cómo nos enfrentamos nosotros, los adultos, a este hecho. Aquello que nosotros nos permitamos hacer, decir y sentir será lo que quedará habilitado para los niños. Si mamá o papá lloran, ellos también se permitirán llorar. Si hablamos del tema ellos podrán preguntar. En cambio si huimos al tema pensando que de este modo les evitamos el sufrimiento será peor, los chicos sufrirán igual pero sufrirán en soledad. 

El trabajo del duelo, tanto para adultos como para niños, implica aceptar la realidad de la pérdida. Es un proceso normal, dinámico y requiere de un trabajo y elaboración personal de adaptación a la nueva situación. La intensidad y duración del duelo depende de muchos factores: el tipo de muerte, la intensidad del vínculo con el fallecido, el tipo de relación con la persona perdida,  la edad, etcétera. Es un proceso largo y difícil pero no imposible. Algunos autores plantean que el duelo se resuelve un año después de haber transitado el primer año de todos los eventos importantes compartidos con esa persona (navidad, año nuevo, día del padre/madre, cumpleaños, etc).

Dentro del duelo podemos diferenciar distintas etapas aunque no necesariamente debemos atravesarlas todas ni tampoco en un orden determinado, de hecho son etapas que pueden coexistir: estado de shock (sensaciones corporales), etapa de negación (esto no puede estar pasando), etapa de enojo profundo, etapa de miedo (muy común en niños), etapa de profunda tristeza y luego momentos de paz que nos permiten volver a conectarnos con la Vida.

No hay otra forma de atravesar el duelo que no sea asumiendo el dolor, pero para un niño es mejor si es acompañado por un adulto. Sin embargo, más allá del acompañamiento que podamos ofrecer, pueden aparecer conductas regresivas en relación a logros evolutivos alcanzados, disminución del rendimiento escolar, resistencia a ir al colegio, conductas de rebeldía, de enojo (romper cosas), llanto fácil, irritabilidad, conductas de riesgo y/o conductas hipocondríacas (pueden pensar que les va a pasar lo mismo). En este sentido, el hecho de conservar la mayor cantidad de rutinas posibles constituye un marco de seguridad que permite sostenerse a niños y también a adultos. Se hace necesaria una actitud de paciencia y amorosidad hacia todos los que se encuentren en esta situación. 

En otras culturas, y hasta hace no mucho tiempo también en la nuestra, la muerte formaba parte de la vida cotidiana de las personas. La gente moría en su casa, rodeada de adultos y niños. Todos veían lo que había pasado, comprobaban el hecho natural de morir y el dolor era compartido y acogido por todos (adultos y niños). De este modo, no era necesario dar demasiadas explicaciones. La experiencia de la muerte era tan cercana y tan natural que la evidencia hacía el trabajo que ahora tanto nos preocupa. 

Hoy en día impera el afán de apartar a los niños de las cosas de la muerte. Sin embargo, así como ahora hablamos con ellos sobre la fisiología del amor, el pene y la vagina, también podemos hablar de la Muerte como parte de la Vida. No es necesario esperar a que suceda algo para introducir el tema, los niños suelen preguntar. Solo tenemos que estar atentos, escuchar y darnos tiempo para pensar y construir junto a ellos las respuestas que puedan tomar en función de su edad, del momento evolutivo que estén atravesando.